¿Por qué siento dolor al tomar algo frío?
Esa punzada breve pero intensa que siente al beber agua fría, al tomar un helado o al respirar aire frío por la boca tiene nombre: hipersensibilidad dentinaria. Es uno de los problemas dentales más frecuentes y afecta a 1 de cada 4 adultos en algún momento de su vida.
Para entender por qué ocurre, conviene conocer la estructura del diente. La parte visible del diente (corona) está protegida por el esmalte, el tejido más duro del cuerpo humano. Debajo del esmalte se encuentra la dentina, un tejido poroso atravesado por miles de microtúbulos que conectan la superficie con la pulpa dental (el nervio). Cuando el esmalte se desgasta, se fractura o la raíz queda expuesta por recesión gingival, estos túbulos quedan abiertos y permiten que los estímulos externos (frío, calor, dulce, ácido, aire) estimulen directamente las terminaciones nerviosas de la pulpa.
Este mecanismo se conoce como teoría hidrodinámica de Brännström: el estímulo provoca un movimiento del líquido dentro de los túbulos dentinarios, y ese movimiento activa los receptores del dolor en la pulpa. Es un dolor agudo, breve y bien localizado, que desaparece cuando cesa el estímulo. Si el dolor persiste después de retirar el estímulo, probablemente no estamos ante una sensibilidad dentinaria simple, sino ante un problema pulpar que requiere un enfoque diferente.
La sensibilidad dental puede afectar a uno o varios dientes y su intensidad varía desde una molestia leve hasta un dolor que condiciona la alimentación y la rutina diaria. No es algo que deba aceptarse como «normal» ni sufrir en silencio: tiene causas identificables y soluciones efectivas.
Las 7 causas de la sensibilidad dental
La sensibilidad dental tiene siempre una causa subyacente. Identificarla es imprescindible para aplicar el tratamiento correcto.
- Recesión gingival (encías retraídas): cuando la encía se retrae, la raíz del diente queda expuesta. La raíz no tiene esmalte protector, solo cemento radicular, mucho más fino y poroso. Es la causa más frecuente de sensibilidad localizada en la zona cercana a la encía, y está directamente relacionada con la periodoncia.
- Desgaste del esmalte por cepillado agresivo: cepillarse con fuerza excesiva, especialmente con cepillos de cerdas duras, desgasta progresivamente el esmalte y expone la dentina. Es frecuente en pacientes muy concienciados con la higiene que, paradójicamente, dañan sus dientes por un exceso de fuerza.
- Erosión ácida: el consumo frecuente de alimentos y bebidas ácidas (cítricos, refrescos carbonatados, vinagre, vino blanco) disuelve progresivamente el esmalte en un proceso llamado erosión dental. También el reflujo gastroesofágico y los trastornos alimentarios con vómitos frecuentes son causas importantes de erosión ácida.
- Bruxismo (apretar o rechinar los dientes): las fuerzas excesivas del bruxismo desgastan el esmalte de las superficies masticatorias y pueden producir microfisuras que abren vías de acceso a la dentina. También pueden provocar flexión del diente a nivel del cuello, creando lesiones cervicales no cariosas (abfracciones).
- Caries dental: cuando la caries atraviesa el esmalte y alcanza la dentina, la sensibilidad es uno de los primeros síntomas. Si una zona concreta de un diente ha comenzado a molestar con el frío o el dulce, una caries incipiente es una de las primeras posibilidades a descartar.
- Tratamientos dentales recientes: es normal experimentar sensibilidad transitoria después de empastes, blanqueamientos dentales, limpiezas profundas o tallados para coronas. Esta sensibilidad posoperatoria suele remitir en días o semanas. Si persiste más de 4-6 semanas, consulte con su dentista.
- Fisuras o fracturas dentales: una fisura invisible a simple vista puede permitir la penetración de estímulos hasta la dentina o la pulpa. Es especialmente sospechosa cuando la sensibilidad aparece de forma aguda e intermitente en un solo diente, sobre todo al morder.
Soluciones según la causa de la sensibilidad
No existe un tratamiento único para la sensibilidad dental porque las causas son diversas. Lo que sí existe es una solución específica para cada situación.
Si la causa es la recesión gingival, el tratamiento definitivo es la cobertura radicular mediante injerto de tejido conectivo u otras técnicas de cirugía mucogingival. Mientras tanto, los agentes desensibilizantes (barnices de flúor, hidroxiapatita, oxalato potásico) pueden aliviar los síntomas.
Si el origen es el desgaste por cepillado, lo primero es corregir la técnica: cepillo de cerdas suaves, presión mínima, movimientos cortos y circulares. Las pastas dentífricas desensibilizantes con nitrato potásico o hidroxiapatita nanoestructurada ayudan a ocluir los túbulos dentinarios y reducir la transmisión del estímulo. Es importante usarlas de forma continuada (al menos 4-6 semanas) para notar el efecto completo.
Si la erosión ácida es el problema, hay que abordar la fuente: reducir el consumo de bebidas ácidas, no cepillarse inmediatamente después de ingerir ácidos (esperar al menos 30 minutos), usar pajitas para las bebidas carbonatadas y, en caso de reflujo gastroesofágico, consultar con el gastroenterólogo para controlarlo.
Para el bruxismo, la férula de descarga nocturna es el tratamiento estándar. Protege el esmalte del desgaste y reduce la tensión sobre los cuellos dentales. Si ya existen lesiones cervicales (abfracciones), puede ser necesario restaurarlas con composite.
Si la sensibilidad es por caries, el tratamiento es eliminar la caries y restaurar el diente. Cuanto antes se diagnostique, más sencillo y conservador será el tratamiento. Y si hay una fisura dental, según su profundidad y extensión, el tratamiento puede ir desde una restauración adhesiva hasta una endodoncia con corona.

Tratamientos profesionales en clínica
Cuando las medidas domésticas (pasta desensibilizante, cepillado correcto, control de ácidos) no son suficientes, existen tratamientos profesionales altamente eficaces que su dentista o periodoncista puede aplicar en la consulta.
Los barnices de flúor de alta concentración (22.600 ppm) se aplican directamente sobre las zonas sensibles y crean una capa protectora que reduce la permeabilidad de los túbulos dentinarios. El efecto es inmediato, aunque puede necesitar varias aplicaciones para lograr un alivio duradero.
Los agentes sellantes de túbulos dentinarios, como las resinas adhesivas o el glutaraldehído, penetran y ocluyen los túbulos de forma más duradera que el flúor. Se aplican en una sesión rápida e indolora.
La hidroxiapatita biomimética en forma de pasta profesional es una de las opciones más recientes. Al ser el mismo mineral del que está compuesto el esmalte, se integra de forma natural en la estructura del diente y ocluye los túbulos de forma biológica.
Para la sensibilidad asociada a recesión gingival, el tratamiento definitivo es la cirugía mucogingival (injerto de encía), que cubre la raíz expuesta con tejido gingival y elimina la causa de raíz — literalmente. Es un procedimiento de microcirugía con resultados excelentes y predecibles en manos de un periodoncista experimentado.
En casos de sensibilidad severa y refractaria a todos los tratamientos anteriores, se puede considerar la iontoforesis (aplicación de flúor con corriente eléctrica de baja intensidad) o, en última instancia, la endodoncia del diente afectado, aunque esta opción se reserva para situaciones excepcionales.
En PerioMax evaluamos cada caso de forma individualizada. Identificamos la causa exacta de la sensibilidad, diseñamos un plan de tratamiento personalizado y le acompañamos hasta la resolución completa del problema.
Cuándo la sensibilidad indica un problema grave
La sensibilidad dental habitual (dolor breve al frío que cesa al retirar el estímulo) no es una urgencia, pero tampoco debe ignorarse. Sin embargo, hay patrones de sensibilidad que indican que algo más serio está ocurriendo y requieren atención prioritaria.
Si el dolor persiste durante minutos u horas después de retirar el estímulo (frío, calor o dulce), no se trata de sensibilidad dentinaria simple. Un dolor que se mantiene más allá del estímulo sugiere inflamación pulpar (pulpitis) que puede ser reversible o irreversible. La pulpitis irreversible requiere endodoncia.
Si la sensibilidad al calor es más intensa que al frío, esto puede indicar una pulpitis en fase avanzada o incluso necrosis pulpar incipiente. Es un signo de alarma que requiere valoración urgente.
Si la sensibilidad aparece de forma súbita en un diente que antes no molestaba, sin relación con un tratamiento reciente, puede indicar una caries profunda, una fractura o una fisura que se ha extendido. Consulte sin demora.
Si la sensibilidad se acompaña de dolor espontáneo (que aparece sin estímulo), especialmente nocturno, está ante un cuadro de pulpitis probablemente irreversible. No demore la visita.
Si nota sensibilidad en un diente con movilidad, encías inflamadas o sangrado al cepillarse, el origen puede ser periodontal. La enfermedad periodontal avanzada puede provocar sensibilidad por exposición de las raíces y por la propia inflamación de los tejidos de soporte.
Y si la sensibilidad se acompaña de hinchazón facial, fiebre o dolor que se irradia al oído y la sien, acuda al dentista de urgencia: puede estar formándose un absceso.
Nuestra recomendación es clara: no asuma que toda sensibilidad dental es inocua. Si dura más de 2-3 semanas con las medidas habituales (pasta desensibilizante, cepillado suave), solicite una valoración profesional. En PerioMax, un diagnóstico preciso le dará la tranquilidad de saber exactamente qué ocurre y cómo resolverlo.

