¿Cuándo debe ir un niño al dentista por primera vez?
La Sociedad Española de Odontopediatría y la Academia Americana de Odontología Pediátrica coinciden: la primera visita al dentista debe realizarse antes del primer cumpleaños o en los 6 meses siguientes a la erupción del primer diente.
En la práctica, muchas familias acuden por primera vez entre los 3 y los 4 años, cuando la dentición temporal ya está completa (20 dientes de leche). Aunque esta primera visita es algo tardía según las recomendaciones oficiales, sigue siendo un buen momento para establecer una relación positiva con el entorno dental.
Lo que no debe hacerse es esperar a que haya un problema para llevar al niño al dentista. Si la primera experiencia del niño en una consulta dental es un dolor de muelas o un procedimiento de urgencia, la asociación negativa puede acompañarle durante años.
¿Qué ocurre en la primera visita?
La primera visita al dentista infantil no es una sesión de tratamiento. Es, sobre todo, una toma de contacto:
El dentista revisará que la dentición del niño se está desarrollando con normalidad. Evaluará la presencia de caries incipientes, el estado de las encías y la mordida. Preguntará sobre hábitos (chupete, succión del dedo, biberón nocturno) y los comentará con los padres.
Se enseñarán pautas de higiene oral adaptadas a la edad del niño: qué tipo de cepillo usar, cuánta pasta de dientes y con qué frecuencia cepillar. También se darán recomendaciones sobre alimentación y prevención de caries.
Si se detecta algún problema, se informará a los padres y se planificará el tratamiento en una visita posterior, cuando el niño ya esté familiarizado con el entorno. Nunca forzamos un tratamiento en la primera visita a menos que haya una urgencia.

Cómo preparar al niño para su primera visita
La actitud de los padres es el factor más determinante en la experiencia del niño. Estas son las recomendaciones basadas en la evidencia:
Hable de la visita con naturalidad, sin dramatizar ni transmitir sus propios miedos. Los niños son espejos emocionales de sus padres: si usted está tranquilo, el niño estará tranquilo.
Evite frases negativas como «no va a doler», «no tengas miedo» o «es solo un pinchazo». El niño no estaba pensando en dolor ni en pinchazos hasta que usted los mencionó. Use un lenguaje positivo: «vamos a que te cuenten los dientes» o «el dentista va a mirar tu sonrisa».
No use al dentista como amenaza («si no te cepillas, te llevaré al dentista»). Esto genera una asociación negativa que dificulta la cooperación del niño cuando realmente necesite tratamiento.
Traiga al niño descansado y bien alimentado. Un niño con hambre o sueño coopera peor en cualquier situación.
Considere una visita de familiarización previa: acompañar a un hermano mayor o a un padre a su propia revisión puede ayudar al niño a ver que la experiencia es normal y segura.
Problemas dentales más frecuentes en la infancia
Los problemas dentales más habituales en niños son perfectamente prevenibles cuando se detectan a tiempo:
- Caries del biberón: producida por el contacto prolongado de los dientes con líquidos azucarados (leche, zumo) durante el sueño. Afecta especialmente a los incisivos superiores y puede destruirlos en pocos meses. Prevenirla es sencillo: no acostar al niño con biberón de leche o zumo.
- Caries en molares temporales: los surcos profundos de los molares de leche son especialmente susceptibles a la caries. Los selladores de fisuras son la medida preventiva más eficaz.
- Traumatismos dentales: las caídas son frecuentes entre los 2 y los 6 años. Si un diente de leche se golpea, se fractura o se sale, es importante acudir al dentista para evaluar el posible daño al germen del diente definitivo que se está formando debajo.
- Hábitos de succión prolongados: el chupete más allá de los 3 años y la succión del dedo pueden deformar el paladar y alterar la mordida. El dentista orientará a los padres sobre cuándo y cómo eliminar estos hábitos.
- Erupción anómala: dientes que erupcionan fuera de posición, dientes que no salen, o dientes supernumerarios (extras). La detección temprana permite planificar la intervención en el momento óptimo.
Higiene dental por edades: guía práctica
Los hábitos de higiene oral que se establecen en la infancia determinan la salud dental del adulto. Estas son las pautas que recomendamos en PerioMax:
De 0 a 2 años: limpiar las encías del bebé con una gasa húmeda después de las tomas. Cuando erupcionen los primeros dientes, usar un cepillo infantil de cerdas extra suaves con una cantidad mínima de pasta fluorada (tamaño de un grano de arroz, 1000 ppm de flúor).
De 2 a 6 años: cepillado dos veces al día con cepillo infantil y pasta fluorada (tamaño de un guisante). El cepillado lo realizan los padres, permitiendo que el niño participe para ir aprendiendo, pero siempre con un repaso final por parte del adulto.
De 6 a 9 años: el niño puede empezar a cepillarse de forma más autónoma, pero los padres deben supervisar al menos el cepillado nocturno (el más importante). Se introduce el uso de seda dental cuando los contactos entre los dientes están cerrados.
A partir de los 9-10 años: el niño tiene la destreza manual suficiente para un cepillado eficaz y autónomo, aunque la supervisión parental sigue siendo recomendable. Se mantiene el cepillado dos veces al día y la seda dental una vez al día.

