Dos sistemas, un mismo objetivo
Tanto los alineadores transparentes como los brackets persiguen lo mismo: mover los dientes a una posición correcta que mejore la función y la estética. La diferencia está en el método, y esa diferencia condiciona la experiencia del paciente durante el tratamiento.
Los brackets son aparatos fijos cementados a la superficie del diente, conectados por un arco metálico que ejerce la fuerza de movimiento. Son el sistema ortodóncico más versátil y con mayor trayectoria clínica.
Los alineadores transparentes son férulas removibles fabricadas a medida que se cambian cada 7-14 días. Cada alineador mueve los dientes una fracción de milímetro respecto al anterior. El paciente los retira para comer y cepillarse.
Ninguno es intrínsecamente mejor que el otro. Cada uno tiene indicaciones donde rinde más. La clave está en elegir el sistema adecuado para cada caso concreto, no el más popular o el más publicitado.
Eficacia clínica: ¿cuál mueve mejor los dientes?
Los brackets (metálicos o cerámicos) son capaces de realizar prácticamente cualquier movimiento ortodóncico: rotaciones complejas, extrusiones, intrusiones, movimientos en masa y correcciones esqueléticas (en combinación con aparatos auxiliares). Por eso siguen siendo la primera opción en maloclusiones severas.
Los alineadores han mejorado enormemente su capacidad en la última década. Hoy son eficaces para apiñamientos leves a moderados, cierre de diastemas, mordida abierta anterior, sobremordida leve y correcciones de alineamiento. Donde todavía tienen limitaciones es en rotaciones severas de premolares, movimientos verticales complejos y maloclusiones con componente esquelético importante.
Un estudio publicado en el American Journal of Orthodontics (2023) concluyó que, en casos adecuadamente seleccionados, no hay diferencia significativa en el resultado final entre alineadores y brackets. La selección del caso es determinante: el mejor sistema es el que se aplica en la indicación correcta.
Comodidad y estética durante el tratamiento
Aquí es donde los alineadores tienen ventaja clara. Son prácticamente invisibles a distancia conversacional, no producen úlceras en labios ni mejillas (como pueden hacer los brackets las primeras semanas), se retiran para comer (sin restricciones dietéticas) y permiten una higiene oral normal con cepillo e hilo dental.
Los brackets, por su parte, requieren una adaptación inicial de 1-2 semanas donde los labios y las mejillas se acostumbran al contacto con los aparatos. La higiene oral es más laboriosa (cepillos interproximales, irrigador) y hay que evitar ciertos alimentos (chicle, caramelos pegajosos, alimentos muy duros). La estética depende del tipo: los brackets metálicos son visibles, los cerámicos y los de zafiro son más discretos pero no invisibles.
Sin embargo, los alineadores exigen disciplina: deben usarse 20-22 horas al día. Un paciente que los retira frecuentemente o los olvida compromete el resultado. Los brackets, al ser fijos, trabajan las 24 horas sin depender de la colaboración del paciente.
Duración y precio: factores prácticos
La duración media es comparable en casos similares: 12-24 meses para la mayoría de los tratamientos. Los alineadores suelen ser algo más rápidos en casos leves (6-12 meses) pero pueden requerir refinamientos (sets adicionales) que alargan el tratamiento en casos moderados.
En cuanto al precio, la ortodoncia invisible tiene un coste generalmente igual o ligeramente superior al de los brackets, dependiendo de la marca de alineadores y la complejidad del caso. Los brackets metálicos son la opción más económica, seguidos de los cerámicos y luego los alineadores.
Independientemente del sistema elegido, el tratamiento debe incluir retenedores finales (fijos y removibles) para mantener el resultado. Sin retención, los dientes tienden a volver a su posición original. En PerioMax incluimos los retenedores en el presupuesto del tratamiento ortodóncico.
Ortodoncia y salud periodontal: un punto crítico
En PerioMax tenemos una convicción clínica firme: no se debe iniciar ningún tratamiento ortodóncico sin antes verificar la salud de las encías y el hueso de soporte.
Mover dientes a través de hueso enfermo (con periodontitis activa) acelera la destrucción ósea y puede causar la pérdida de dientes. Esto aplica por igual a brackets y alineadores.
En pacientes adultos, es frecuente que coexistan maloclusión y algún grado de enfermedad periodontal. El protocolo correcto es: tratar la periodontitis, esperar a la estabilización, y solo entonces iniciar la ortodoncia con fuerzas ligeras y controles periodontales frecuentes durante todo el movimiento dental.
Los alineadores tienen una ventaja en pacientes periodontales: al ser removibles, facilitan la higiene oral y el acceso a las encías durante el tratamiento. Con brackets, mantener una higiene adecuada requiere más esfuerzo y herramientas específicas.

